EL OCASO DEL ABORTO EN LOS E.E.U.U.

Trump y la defensa de la vida. Sus encendidos discursos, sus críticas a la ONU y sus políticas antiabortistas son algo positivo para los niños en el vientre materno. Una lección para la Argentina y el auspicio de un cambio mayor.

Por Juan Bautista Fos Medina

El viernes 24 de enero se llevó a cabo la 47» marcha por la vida en Washington, que viene realizándose ininterrumpidamente desde el dictado de la célebre sentencia en el caso Roe vs. Wade, que abrió el camino a la legalización del aborto en Estados Unidos en 1973.

La novedad de aquella marcha es que contó por primera vez con la presencia de un presidente de los Estados Unidos; las últimas marchas habían sido apoyadas desde Washington por la Presidencia de Donald Trump e incluso había asistido a algunas de ellas el vicepresidente Mike Pence. Pero, en esta última manifestación multitudinaria participó presencialmente el presidente Trump, hablando durante más de diez minutos en el palco que los organizadores prepararon para el acontecimiento.

El mandatario sostuvo, en un lenguaje público ya inusual, que “todos los que estamos aquí hoy comprendemos una verdad eterna: cada niño es un regalo precioso y sagrado de Dios. Juntos debemos apreciar y defender la santidad y dignidad de la vida humana”; y prosiguió, “cuando vemos la imagen de un bebé en el útero, vislumbramos la majestad de la creación de Dios. Cuando sostenemos a un recién nacido en nuestros brazos, sabemos el amor infinito que cada niño trae a una familia. Cuando vemos crecer a un niño, vemos el esplendor que irradia cada alma humana . Vale la pena proteger a cada persona y sabemos que cada alma humana es divina y cada vida humana nacida y no nacida se hace a la imagen sagrada de Dios todopoderoso” (Cfr. Así se vivió la Marcha por la Vida 2020 en Estados Unidos, 24-01-2020, Aci Prensa).

Agregó también, en aras de ser categórico, que “los niños no nacidos nunca han tenido un defensor más fuerte en la Casa Blanca”.

El dignatario se animó a criticar la política abortista de Naciones Unidas, que se viene imponiendo en el mundo entero paralelamente a un permisivismo en las costumbres, a una propaganda de apoyo y a decisiones de gobierno que favorecen los mal llamados “derechos reproductivos” (en líneas generales, en realidad, para no reproducir) y la denominada eufemísticamente “salud sexual y reproductiva” (que tampoco busca estrictamente la salud) y donde se incluye el aborto.

Asimismo, afirmó que el movimiento provida en Estados Unidos se vio afectado por los ataques a la libertad religiosa por parte de grupos políticos de izquierda (aunque también el aborto es promovido por liberales de todo el mundo, considerados de derecha), pero prometió que su gobierno continuará defendiendo a las organizaciones religiosas como las “Hermanitas de los Pobres”.

Mencionó, además, las paulatinas designaciones de jueces federales y de jueces de la Corte Suprema afines al movimiento “pro-life”, así como la restricción de subvenciones a organizaciones como Federación Internacional de Planificación Familiar (International Planned Parenhood Federation, IPPF), inspirada en la Liga americana para el control de la natalidad (American Birth Control League), fundada por Margaret Sanger hace casi cien años, enfermera, feminista, partidaria del socialismo y de posiciones racistas quien proponía, entre otras cosas, el control demográfico de la raza negra en los Estados Unidos.
Los anuncios referidos revelan una suerte de giro (al menos momentáneo) en la posición de los Estados Unidos desde 1973, en relación con el aborto. Son algunas medidas que pueden marcar el inicio de una marcha atrás del país en su avanzada abortista.

Es que después de casi medio siglo de experiencia abortista y antinatalista, que ha provocado unos 60 millones de abortos en dicho país, las consecuencias sociales son altamente negativas.

Sin entrar en el deterioro de la institución matrimonial y en otros asuntos también graves. Porque detrás de estos temas existe una cuestión política, ya que etimológicamente el término político viene de “polis” que significa ciudad.

Quizás, más allá de los intereses electorales, el gobierno norteamericano ha decidido detener o, al menos disminuir los efectos dañosos del crimen masivo del aborto, teniendo en cuenta que un país no puede verdaderamente progresar sin el sano sustrato y crecimiento de su población, sin la base de la sociedad que representan sus elementos vitales como son la vida humana y la familia. Tal vez, por aquello que los pueblos débiles desaparecen.

SINCERO O CALCULADO, HAY UN GIRO EN LA POSICION DE ESTADOS UNIDOS DESDE 1973

FURGON DE COLA

Y esta parece ser la lección que, como argentinos, debemos sacar de esta nueva situación. Porque cuando como país nosotros vamos, otros vuelven. No es razonable importar ideologías o costumbres externas, como furgón de cola de países que están retrocediendo con medidas públicas que han demostrado su más palmario fracaso.

El verdadero progreso social debe hacerse siempre en beneficio de la población y, en última instancia del ser humano, y no en detrimento de él. Porque el verdadero progreso de la sociedad implica la noción de herencia y, por tanto, necesariamente de heredero.

Justamente ha sido en los sectores provida de Estados Unidos donde se ha registrado el mayor crecimiento poblacional del país porque producto, entre otras cosas, del flagelo del aborto y del libertinaje sexual han surgido un sinfín de grupos y asociaciones provida que han ofrecido resistencia a los sucesivos gobiernos norteamericanos.

Y ha sido tal el “humanicidio” provocado por el aborto en dicho país y en todo el mundo que la opinión publica advierte ya con facilidad creciente las consecuencias nocivas del crimen mundial del aborto, pese a que se pretenda encubrirlo o justificarlo con razones humanitarias de “salud”, de “higiene” o de “derechos de la mujer”.

La gente común descubre a través del sentido común y de la información brindada por innumerables asociaciones que resisten a las leyes injustas, la nueva barbarie que encierra y la ingeniería social que se halla detrás.

Por otra parte, dirigiéndose a las mujeres presentes en la concentración que llevaba por lema “Empodera la vida: Ser provida es ser promujer”, el presidente norteamericano destacó su “devoción” y “liderazgo” que “eleva” a “toda nuestra nación”.

Y, en relación con las madres, declaró en el acto que son heroínas, continuando así con una política norteamericana de promoción del heroísmo y del patriotismo que, junto con otros factores, les ha dado la mística nacional necesaria para sostenerse en el primer puesto internacional.

Quizás todo esto sea parte de una política que busque enderezar el rumbo y volver a poner de pie al país y a la sociedad norteamericana para conservar la hegemonía mundial.

Trump les dijo también a los jóvenes presentes lo siguiente: “Son el corazón de la marcha por la vida y es su generación la que está haciendo de Estados Unidos la nación profamilia, provida”.

Finalmente, quizás en alusión a las próximas elecciones, aseveró que “juntos somos la voz de los que no tienen voz y vamos a ganar porque sabemos cómo hacerlo”.

¿Será sincera su autoproclamación como el adalid de las personas por nacer? ¿Será revertido, finalmente, el fallo Roe vs. Wade? ¿Se implementará una política provida férrea e indeclinable, de ahora en adelante, en Estados Unidos? O ¿se tratará de una política circunstancial (en medio de un proceso de destitución) o, peor aún, de una política maquiavélica y de doble juego del actual presidente y del poder que lo respalda?

La respuesta la desconocemos. No sabemos cuáles sean las intenciones presidenciales ni tampoco la estrategia interna del gobierno norteamericano. No obstante, podemos juzgar objetiva y fríamente que la posición adoptada es algo positivo para los niños en el vientre materno y para los Estados Unidos, y esperemos que lo sea también para el mundo entero.

SUBVERSION

Con todo, conviene aclarar que el aborto es parte de una agresión lanzada por el denominado “Nuevo Orden Mundial”, que más bien constituye un desorden o una subversión de los principios de derecho natural. Es, en realidad, una fuerte embestida mundialista; pero no la única, ni siquiera la fundamental.
A veces se piensa que la cuestión política se resuelve, enfrentando tal o cual mal de cierta entidad. Y nos enrolamos en frentes que por muy dignos que sean, no ofrecen más que un campo de acción fragmentario o parcial. 

El marco de la guerra cultural es bastante más amplio, se podría decir que es total. Por ello es importante no perder la visión de conjunto. Tal vez por eso diría Juan Donoso Cortés, que en toda cuestión política va envuelta una cuestión teológica.

Porque, así como existe una naturaleza de la persona humana o de la persona física, así también existe una naturaleza de la comunidad política, que tiene sus leyes, sus instrumentos insustituibles, constantes e inviolables bajo pena de perturbación y disolución social.

Es así como la solución pasa por lo que unos llaman la vuelta al orden natural y, otros al orden social cristiano; orden que se manifiesta tanto en el campo político como en el campo religioso. Ello porque el hombre es un animal racional, como decía Aristóteles, y como tal un ser con alma espiritual (por tanto, un alma inmortal y con vocación de eternidad). Por consiguiente, también un ser cultural, tradicional y religioso desde el principio de los tiempos.

En definitiva, en la defensa de los principios clásicos es donde se encuentra, entonces, con la conveniente cuota de coherencia y de resistencia que exigen las circunstancias, el primer paso hacia la recuperación de los principios fundantes de la patria y de la civilización.

Fuente: http://www.laprensa.com.ar/485319-Trump-y-la-defensa-de-la-vida.note.aspx

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