La devoción al Detente, el Escudo del Sagrado Corazón de Jesús

Esta piadosa práctica, otrora muy difundida entre los católicos, es un modo simple, pero espléndido, de manifestar permanentemente nuestra gratitud y amor al Sagrado Corazón, víctima de nuestros pecados. Y de recibir, al mismo tiempo, innumerables beneficios, junto con una protección extraordinaria contra todos los peligros, como veremos. ¿Qué es un Detente? ¿Una armadura espiritual? El Detente o Escudo del Sagrado Corazón de Jesús —también conocido como salvaguardia, o incluso como pequeño escapulario del Sagrado Corazón— es un sencillo emblema con la imagen del Sagrado Corazón y la divisa: ¡Deténte! El Corazón de Jesús está conmigo. ¡Venga a nosotros el tu reino!. Por inspiración divina, surgió como un pequeño pero poderoso Escudo que la Divina Providencia colocó a nuestra disposición a fin de protegernos contra los más diversos peligros que enfrentamos en nuestra vida cotidiana. Para ello, basta llevarlo consigo, no siendo necesario que esté bendito, pues el bienaventurado Papa Pío IX extendió su bendición a todos loss Detentes –como eremos más adelante.

Origen del Detente del Sagrado Corazón de Jesús

Santa Margarita María de Alacoque —como atestigua su carta, escrita el día 2 de marzo de 1686, dirigida a su superiora, la Madre Saumaise— trascribe un deseo que le fuera revelado por Nuestro Señor: “que desea encargue una lámina con la imagen de ese Sagrado Corazón, a fin de que los que quieran tributarle particular veneración, puedan tener imágenes en sus casas, y otras pequeñas para llevar consigo” 3. Nacía así la costumbre de portar estos pequeños Escudos. Esta santa devota del Detente lo llevaba siempre consigo e invitaba a sus novicias a hacer lo mismo. Ella confeccionó muchas de estas imágenes y decía que su uso era muy agradable al Sagrado Corazón.

Andreas Hofer, aguerrido líder tirolés,  portando un Detente como insignia

La autorización para tal práctica al comienzo fue concedida solamente a los conventos de la Visitación. Después, fue más difundida por la Venerable Ana Magdalena Rémuzat (1696-1730). A esta religiosa, también de la Orden de la Visitación, fallecida en alto concepto de santidad, Nuestro Señor le hizo saber anticipadamente el daño que causaría una grave epidemia en la ciudad francesa de Marsella, en 1720, así como el maravilloso auxilio que los marselleses recibirían con la devoción a su Sagrado Corazón. La Madre Rémuzat hizo, con la ayuda de sus hermanas de hábito, millares de estosEscudos del Sagrado Corazón y los repartió por toda la ciudad en donde se propagaba la peste.

La historia registra que, poco después, la epidemia cesó como por milagro. No contagió a muchos de aquellos que llevaban el Escudo, y las personas contagiadas tuvieron un extraordinario auxilio con esta devoción. En otras localidades sucedieron hechos análogos. A partir de entonces, la costumbre se extendió por otras ciudades y países.

La fama de los Detentes llegó a la Corte, siendo una de sus devotas María Leszczynska, esposa de Luis XV. En 1748, por ocasión de su matrimonio, recibió como obsequio del Papa Benedicto XIV varios Detentes. Las memorias de aquel tiempo consignan que, entre los regalos enviados por el Pontífice, había “muchos Escudos del Sagrado Corazón, hechos en tafetán rojo y bordados en oro”.

Emblema distintivo de los contra-revolucionarios

En 1789 estalló en Francia, con trágicas consecuencias para el mundo entero, un flagelo muchísimo más terrible que cualquier epidemia: la calamitosa Revolución Francesa. En ese periodo los verdaderos católicos encontraron amparo en el Sacratísimo Corazón de Jesús, y el Escudo protector fue llevado por muchos sacerdotes, nobles y plebeyos que resistieron a la sanguinaria revolución anticatólica. Incluso damas de la corte, como la princesa de Lamballe, portaban esos Escudos preciosamente bordados sobre tejidos. Y el simple hecho de llevarlo consigo se transformó en señal distintiva de aquellos que eran contrarios a la Revolución Francesa. Entre las pertenencias de la Reina María Antonieta, guillotinada por el odio revolucionario, fue encontrado un dibujo del Sagrado Corazón, con la llaga, la cruz y la corona de espinas, y la expresión: “¡Sagrado Corazón de Jesús, ten misericordia de nosotros!”.6

Heroísmo de los devotos del Sagrado Corazón de Jesús

En la región de Mayenne (oeste de Francia), los Chouans —heroicos resistentes católicos, que enfrentaron con energía y ardor religioso a los impíos revolucionarios franceses de 1789— bordaron en sus trajes y banderas el Escudo del Sagrado Corazón de Jesús; como si fuese un blasón y, al mismo tiempo, una armadura: “blasón” usado para reafirmar su Fe católica; “armadura” para defenderse contra las embestidas adversarias.

El Detente en ocasiones de gran peligro

Es común llevar en la billetera, o en las carteras, cartapacios, etc., las fotografías de nuestros seres queridos (padres o hijos, por ejemplo). Así, tener consigo el Detente es un medio de expresar nuestro amor al Sagrado Corazón de Jesús; señal de nuestra confianza en su protección contra las celadas del demonio y los peligros de todo orden. Llevando con nosotros este Escudo, estaremos continuamente como que afirmando: ¡Alto ahí! Deténte, demonio; deténgase toda maldad; todo peligro; todo desastre; deténganse todos los asaltos; todas las balas de bandidos; todas las tentaciones; deténgase todo enemigo; toda enfermedad; deténganse nuestras pasiones desordenadas — ¡pues el Corazón de Jesús está conmigo!

Portar este Escudo nos auxilia, más allá de estas y de tantas otras protecciones, a recordar continuamente las promesas del Sagrado Corazón de Jesús; es símbolo de nuestra total confianza en la protección divina; es una señal de nuestra permanente súplica y fidelidad a Jesucristo y un pedido para que Él haga nuestros corazones semejantes al suyo. En nuestros tiempos en que, debido a la violencia cada vez más avasalladora y generalizada, los peligros nos amenazan de todos lados, es de primordial importancia el uso del Detente del Sagrado Corazón de Jesús.Llevándolo con nosotros —se puede también colocarlo en nuestra casa, junto a los útiles escolares de los hijos, en el automóvil, en la oficina, bajo la almohada de un enfermo, etc.— estaremos en el interior de nuestras almas como que repitiendo lo que dice el Apóstol San Pablo: “Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?” (Rom. 8, 31). Pues no hay peligro de que Él no pueda librarnos. E incluso en medio de las dificultades que la Providencia envíe para probarnos, tendremos confianza en la protección divina, que nunca abandona a aquellos que recurren pidiendo amparo y protección. Evidentemente, si nuestro pedido de auxilio fuese hecho por medio de la Santísima Madre de nuestro Divino Redentor, Él nos oirá con mucho más agrado y más rápidamente nos atenderá. Pues Él la constituyó Medianera de todas las gracias, dándonos así una prueba aún mayor de amor, al darnos por Madre a su propia Madre.

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“Seré su amparo y refugio seguro durante la vida y principalmente a la hora de la muerte”

(cuarta promesa)

Cuando sus problemas parezcan insolubles y sus preocupaciones le quiten el descanso, se sienta desprotegido y con la sensación de que lo peor aún no ha ocurrido, recuerde esto: Hay un corazón que está siempre dispuesto a ayudarlo en cualquier dificultad: ¡el Sagrado Corazón de Jesús!

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Comprando el libro ilustrado El Sagrado Corazón de Jesús, con la historia de las apariciones, al precio de $450 ( Cuatrocientos cincuenta pesos incluyendo los gastos de envío por correo), Ud. recibirá además dos regalos de gran valor espiritual: la Estampa y el “Detente” del Sagrado Corazón.

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El libro relata la historia de las apariciones del Sagrado Corazón a Santa Margarita María de Alacoque, las principales devociones al Sagrado Corazón de Jesús, las Doce Promesas hechas por él y las oraciones para pedir protección y ayuda para Ud. y su familia.

La devoción del Sagrado Corazón de Jesús es, sin duda, una de las más recomendadas por los Papas.
Entre las oraciones que contiene el libro, se encuentra la Novena del Sagrado Corazón, también llamada “novena irresistible” pues –según Santa Margarita- rezándola con fe, Dios escucha con benevolencia y concede.

Primer regalo: la Estampa

Una bellísima estampa del Sagrado Corazón de Jesús, de 21 x 30 cm, ya bendecida, lista para colocar en un marco y exhibirla en un lugar de honor de su casa. Esa imagen lo protegerá a Ud. y su familia.
Una de las promesas del Sagrado Corazón es este: “Mi bendiciónpermanecerá en los hogares donde se encuentre expuesta y sea venerada la Imagen de mi Sagrado Corazón”.

Al reinar en reinar en su hogar, el Sagrado Corazón de Jesús será fuente de paz, felicidad para sus hijos y unión entre los esposos. Es más, será una fuente de gracias para enfrentar las dificultades de cada día.

Segundo regalo: el “Detente”

¿Por qué un simple y pequeño escudo de cartulina plastificada es una poderosa protección? Porque nos preserva de males y peligros de todo tipo. Es una señal visible del amor de Nuestro Señor Jesucristo por cada uno de nosotros. Es una práctica de piedad recomendada por la Iglesia Católica. No es un talismán que nos exime de sufrir, es más bien un “pararrayos” que nos protege y que nos induce a refugiarnos con confianza en los brazos de Jesús.

¿Cómo usar el “Detente”?

Cuando en el mes de mayo de 1673 el Corazón de Jesús se le apareció a Santa Margarita María de Alacoque para que promoviera su devoción, le hizo entregas de las Doce Promesas destinadas a las almas devotas.No es un escapulario, no necesita bendición ni imposición del sacerdote, ni pertenecer a ninguna asociación piadosa. La única condición indispensable es que la persona lo lleve consigo, lo guarde en su bolsillo, cartera o billetera. Se puede colocar en la cama de un enfermo, en el automóvil o en la puerta de la casa. El “Detente” está de acuerdo con las promesas del Sagrado Corazón de Jesús al que, llevándolo con nosotros, recordamos permanentemente. Su uso piadoso siempre fue muy difundido como un escudo protector contra las balas.
¡El Detente! La imagen del Sagrado Corazón: nos acompaña en los momentos difíciles, nos ayuda en el peligro, nos consuela en la aridez espiritual, nos recuerda los beneficios que concede y nos conduce a la oración. Su devoción es santa, como es santo el culto del amor a Nuestro Señor Jesucristo; es fructuosa, por las virtudes de fe, oración y esperanza en el mismo Jesús y las grandes gracias y favores que se han obtenido y se pueden confiadamente esperar de su culto y uso. Significa: “Detende demonio, tentación, pasión, peligro, crisis, robos, enemistad, tristeza, penas, enfermedad, muerte, infierno… que el Corazón de Jesús, mi Dios, mi Redentor, mi amor, mi Esperanza, está conmigo”.

Con una presentación gráfica ciudadosa, cada participante de nuestra campaña ha recibido un exhibidor con las doce promesas del Sagrado Corazón de Jesús en el que destaca un bello medallón en metal con su imagen.

Valor del envío (incluye el libro, la estampa, y el Detente): $450

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