El Miércoles Santo, es el día por excelencia de la Confesión en la cristiandad

Verdades Olvidadas

El Miércoles Santo, es el día por excelencia de la Confesión en la cristiandad: Fragmento del libro “El Sacramento de la Misericordia” del P. Ricardo Graf (pag 144- 145)

Un santo -así lo cuenta la leyenda- entró un día de muchos confesiones en una iglesia.

En largas y dobles hileras esperaban los fieles ante los confesonarios. Y vio al diablo que andaba muy atareado de un confesonario al otro.

Sorprendido le preguntó:

-¿Qué has perdido en el templo?

-Propiamente, no he perdido nada aquí –dijo el diablo-; lo que hago es restituir bienes robados.

-¿Bienes robados? ¿Cómo?- preguntó el santo

-Sí- contestó Satanás-, bienes robados.

Robé a esos la vergüenza antes que cometiesen el pecado, y ahora, al tener que confesarse, se la restituyo.

En la confesión no hemos de ser indulgentes o blandos con nosotros mismos; “tuviste el valor de pecar, tenlo ahora de reconocerlo”- Y si ya nos viene muy cuesta arriba, imaginémonos que no vamos a declarar nuestros propios pecados, sino los de una persona completamente extraña; “¿Qué me importa lo que hizo ése (o ésa)”. Además, el confesor está dispuesto a prestar ayuda en casos desesperados. Sin embargo, sólo hay que recurrir a esta ayuda, cuando realmente no nos queda otro remedio.  Hemos de acusarnos nosotros mismos y no esperar un interrogatorio. Muchas veces no es más que señal de cobardía el pedir al confesor que vaya preguntándonos.

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